Housers nació en Madrid en 2015 como una de las primeras plataformas españolas de crowdfunding inmobiliario autorizadas por la CNMV. Diez años después, arrastra dos multas del regulador, miles de inversores con dinero atrapado en proyectos sin terminar y, desde febrero de 2026, un cambio de marca a Crowpire que deja preguntas abiertas sobre esas inversiones antiguas.
Qué es Housers: origen en Madrid desde 2015
Álvaro Luna y Tono Brusola fundaron Housers en Madrid en abril de 2015 para que pequeños inversores entraran en el mercado inmobiliario español desde importes bajos, algo hasta entonces reservado casi en exclusiva a fondos y grandes patrimonios. La primera operación llegó ese mismo año, según recoge la propia plataforma: un piso en Madrid comprado íntegramente mediante financiación colectiva por 49 inversores, con aportaciones medias de poco más de 1.200 euros cada uno. Según cifras de la propia compañía, la plataforma llegó a superar los 160.000 usuarios registrados y los 150 millones de euros canalizados, con oficinas también en Italia y Portugal durante su fase de expansión internacional.
La CNMV autorizó a Housers en 2017 con el número de registro 13, una de las primeras licencias de este tipo para el sector inmobiliario en España. El registro público de la CNMV muestra además una fecha de registro vigente del 10 de noviembre de 2023 para ese mismo proveedor n.º 13, correspondiente a la adaptación al marco europeo de financiación participativa; la fecha de 2017 corresponde a la autorización original bajo la normativa española previa.
Cómo funcionaba: participación en capital y préstamos con garantía inmobiliaria
Housers ofrecía tres fórmulas distintas bajo el mismo paraguas, con entrada posible desde 50 euros y una comisión del 12,5 % sobre el beneficio obtenido en cada operación. La modalidad de compraventa daba al inversor la propiedad de un inmueble concreto, con el capital devuelto cuando la plataforma lo vendía. La de alquiler pagaba una parte proporcional de la renta mensual mientras el activo seguía en cartera, sin fecha de salida fijada de antemano. La tercera, préstamos con garantía hipotecaria, funcionaba de forma más parecida al crowdlending actual, con el promotor devolviendo capital e interés en un plazo pactado respaldado por el propio inmueble como colateral.
La concentración del riesgo, más que el porcentaje de rentabilidad anunciado, distinguía a Housers de un modelo de crowdlending diversificado. Cada aportación quedaba ligada a un único activo y a un único promotor, sin el reparto automático entre cientos de operaciones que sí ofrecen otras plataformas. Si ese promotor concreto se retrasaba o quebraba, ninguna cartera diversificada amortiguaba el golpe para quien había invertido justo ahí.
Qué salió mal: retrasos, conflicto con la CNMV y demandas de inversores
Las primeras grietas aparecieron por dentro. Tono Brusola dejó la dirección ejecutiva en 2018 en medio de un conflicto —según distintas informaciones de la época— por facturas impagadas, y la ruptura derivó en litigios cruzados por el reparto de participaciones y el control de filiales que se prolongaron durante años.
La CNMV impuso a Housers una primera multa en septiembre de 2019 por varias infracciones muy graves, cifrada en 215.000 euros según la cobertura de la época.
- Vulneración del principio de neutralidad frente a los inversores.
- Publicación de proyectos sin cumplir las condiciones exigidas.
- Deficiencias en la información sobre riesgos y comisiones.
No fue un incidente aislado. En noviembre de 2021, la CNMV impuso una segunda sanción de 130.000 euros por dar trato preferente a promotores vinculados con la propia plataforma; el BOE recogía esa sanción como firme en vía administrativa, pero expresamente recurrible ante los tribunales.
Los retrasos en los proyectos se acumulaban al mismo tiempo. Según denuncias de inversores recogidas por la asociación de afectados, más de 100 operaciones por encima de 40 millones de euros llevaban meses o años sin devolver el capital comprometido a cierre de 2020, algunas sin ninguna actualización real para el inversor durante ese periodo. Un edificio en el barrio de Tetuán, financiado desde 2016 y todavía sin terminar cuatro años después, se convirtió en el símbolo de esa acumulación.
Una asociación de afectados, constituida en junio de 2020, reunió —según sus propias cifras— a cerca de 30.000 inversores con unos 23 millones de euros atrapados. La asociación afirmó haber preparado 14 procedimientos judiciales y haber presentado denuncias ante la propia CNMV, alegando falta de transparencia y una diligencia insuficiente en la selección de promotores.
Housers recurrió la multa de 2021 ante la Audiencia Nacional. Según trascendió, el tribunal le dio la razón en febrero de 2024 y anuló tanto la sanción como las resoluciones que la sustentaban; este análisis no ha tenido acceso al texto íntegro de la sentencia y no puede confirmar de forma independiente sus términos exactos. La razón de esa anulación habría sido una ley posterior más favorable, la conocida como ley Crea y Crece, que eliminó el requisito de exclusividad y redefinió los conflictos de interés de forma que la conducta sancionada ya no encajaba en la nueva norma.
Si ese relato es correcto, Housers ganó ese pulso legal concreto. Los retrasos y las quejas de los inversores atrapados desde 2019 y 2020 son, en cualquier caso, un frente distinto, que esa sentencia no resuelve.
Situación actual: qué pasó con el dinero de los inversores
Housers anunció su transformación en Crowpire el 11 de febrero de 2026, bajo la misma personalidad jurídica y el mismo número de registro 13 ante la CNMV, cuyo registro público figura vigente desde el 10 de noviembre de 2023. Juan Guruceta, hasta entonces consejero delegado de la fintech de pagos Divilo, asumió la dirección general de la nueva marca, y Divilo se integró en la operativa para dar seguimiento a las transacciones en tiempo real.
Según detalló la compañía, la operación incorporó 4 millones de euros de capital nuevo sobre los 11 millones previos, hasta 15 millones en total. La aplicación móvil de Housers se retiró de las tiendas de forma inmediata. Según la propia empresa, apenas un 0,2 % de los usuarios la utilizaba.
Crowpire se presenta con las cifras heredadas de Housers.
- 456 proyectos financiados.
- Cerca de 150 millones de euros canalizados en total, prácticamente el mismo acumulado que Housers ya venía declarando en su última etapa.
- Más de 72 millones ya devueltos a inversores.
- Una rentabilidad media declarada en torno al 7 % anual.
Son datos de la propia plataforma, sin auditoría de un tercero independiente, la misma salvedad que aplica a cualquier cifra histórica que publique una plataforma sobre sí misma.
Lo que ese anuncio no aclara del todo es qué ocurre con las inversiones anteriores a 2021 que seguían en mora o en recuperación en el momento del cambio. Semanas después del anuncio, la web housers.com seguía activa bajo el nombre legal antiguo, Housers Global Properties, mientras crowpire.com convivía con ella como sitio independiente.
En los comentarios a la noticia del cambio de marca, varios usuarios describían seguir sin poder acceder a su cuenta pese a haber completado la verificación solicitada, y otros hablaban de miles de euros que continuaban sin movimiento tras la migración; se trata de testimonios individuales que este análisis no ha podido verificar de forma independiente. Housers, ahora Crowpire, tampoco ha publicado un desglose público de cuánto de esos 72 millones devueltos corresponde a los proyectos con retrasos documentados desde 2019-2020 frente a operaciones más recientes que sí cumplieron plazo.
Esa distinción sigue siendo, hoy, un dato abierto. Ni la empresa ni la CNMV lo han hecho público, y este análisis no puede darlo por resuelto en ningún sentido.
Cómo iniciar sesión en Housers
El acceso se hace desde housers.com con el correo y la contraseña de la cuenta original. Quien invirtió antes de 2026 debería confirmar con soporte si su cartera ya opera bajo Crowpire.
Qué dicen los inversores
Una búsqueda «housers reviews» en inglés lleva a los mismos comentarios de Trustpilot citados a continuación, y los housers subs de foros como Rankia repiten el mismo patrón de quejas que se describe abajo, con picos de actividad visibles entre 2020 y 2023, justo cuando más inversores reclamaban explicaciones sobre sus proyectos atrapados.
Housers acumula en Trustpilot una puntuación de apenas 1,2 sobre 5 con más de 1.400 reseñas, y algo más de la mitad son de una sola estrella. La queja que más se repite tiene que ver con el estado de “recuperación” indefinida en el que quedan muchos proyectos. Uno de los inversores lo resume así en su reseña, refiriéndose a sus proyectos de 2019: prácticamente todos siguen en impago o en recuperación, y en ninguno ha cambiado nada en tres o cuatro años. Otros describen el mismo patrón, con calendarios de pago que se anuncian y luego se incumplen sin explicación posterior.
Otros mencionan comisiones de mantenimiento cobradas sobre cuentas inactivas, precisamente las que llevan más tiempo bloqueadas. En foros como Rankia, el hilo dedicado a Housers supera las cien páginas de mensajes acumulados desde hace años. El patrón de fondo es constante, con inversores comparando notas sobre qué proyectos concretos siguen sin resolverse. Conviene leer este tipo de opiniones como termómetro de sentimiento y no como prueba de un hecho aislado; para eso están las sanciones documentadas y las cifras oficiales de arriba.
Lecciones para elegir una plataforma de inversión
El historial de Housers deja varios criterios de selección concretos, más útiles que cualquier promesa de rentabilidad publicada en portada. Conviene revisar si la plataforma reparte el capital entre muchas operaciones o lo concentra en un único activo por proyecto, porque esa diferencia estructural determina cuánto amortigua un solo impago.
Merece la pena buscar el historial sancionador del regulador correspondiente antes de invertir. El registro de la CNMV, como el de cualquier supervisor nacional, es público y consultable en pocos minutos, y ayuda distinguir entre un fondo de provisión que cubre retrasos puntuales de interés y una estructura donde, si el promotor no vende el activo, no existe ningún mecanismo intermedio que devuelva el capital mientras tanto.
Alternativas: Urbanitae, Wecity y Maclear
Comparar Housers con otras opciones de inversión inmobiliaria exige mirar el mismo tipo de dato en cada una, empezando por quién la supervisa, qué modelo ofrece y qué le cuesta al inversor entrar y salir.
| Criterio | Housers / Crowpire | Urbanitae | Wecity | Maclear |
|---|---|---|---|---|
| Regulador / registro | CNMV, proveedor n.º 13 (autorizada en 2017; registro PSFP vigente desde el 10/11/2023) | CNMV, proveedor n.º 4 (dic. 2022) | CNMV, proveedor n.º 9 | Miembro de PolyReg SRO (Suiza); supervisión AML, no directa de FINMA |
| Modelo | Compraventa, alquiler y préstamo hipotecario sobre un activo concreto | Deuda y capital inmobiliario | Deuda, capital y alquiler con revalorización | Préstamos garantizados a pymes europeas (P2B) |
| Mínimo de entrada | Desde 50 € históricamente | 500 € | Variable por proyecto | 50 € en mercado primario |
| Sanciones CNMV documentadas | Dos, 2019 y 2021 (la segunda, recurrida y anulada según fuentes de 2024) | Ninguna sanción pública localizada | Ninguna sanción pública localizada | No aplica, fuera del perímetro CNMV |
| Rentabilidad propia declarada | Media histórica del 7 % anual | TIR histórica media 11,86 % (jul. 2026) | Retorno medio 12,02 % (sept. 2026) | Interés fijo objetivo del 14-16 % anual (tasa publicitada, no garantizada) |
Urbanitae y Wecity comparten con Housers el mismo marco regulatorio español, pero ninguna de las dos arrastra una sanción documentada por la CNMV. La diferencia real, más allá del registro, está en el catálogo y en el historial de cumplimiento de plazos de cada una, algo que conviene revisar proyecto a proyecto y no solo por el nombre de la plataforma.
Maclear queda fuera de esa comparación directa. Es una plataforma suiza de préstamos garantizados a pequeñas y medianas empresas, con plazos de semanas o pocos meses frente al año o los varios años que necesita un proyecto de ladrillo. Su modelo reparte el capital entre muchos préstamos individuales con colateral documentado por operación, un reparto distinto al de un único activo que caracterizaba a Housers. Opera bajo la supervisión de PolyReg SRO para el cumplimiento de las obligaciones antiblanqueo en Suiza, un nivel de supervisión distinto al que ejerce la CNMV sobre una plataforma española y que no debe confundirse, en ningún caso, con una autorización o supervisión prudencial de FINMA.
Preguntas frecuentes
1. ¿Sigue existiendo Housers en 2026?
Sí, aunque con otro nombre: desde el 11 de febrero de 2026 opera como Crowpire, con el mismo registro CNMV número 13.
2. ¿Cómo inicio sesión en mi cuenta de Housers?
Con las credenciales creadas en housers.com. Si la cuenta ya migró a Crowpire, conviene comprobar con soporte en qué dominio está activa antes de intentar entrar.
3. ¿Por qué multó la CNMV a Housers?
Por dos infracciones muy graves distintas: en 2019, por vulnerar el principio de neutralidad y no informar con claridad sobre riesgos y comisiones; en 2021, por favorecer de forma sistemática a un grupo reducido de promotores con vínculos con la propia empresa.
4. ¿Ganó Housers el recurso contra la multa de 2021?
Según la información disponible, sí: la Audiencia Nacional habría anulado la sanción de 130.000 euros en febrero de 2024 porque una norma posterior, más favorable para la plataforma, cambió las reglas bajo las que se había sancionado el caso; este análisis no ha podido verificar el texto de la sentencia de forma independiente. Si ese relato es correcto, el fallo resolvería el litigio regulatorio entre Housers y el supervisor. Las denuncias de los inversores con proyectos parados desde 2019 y 2020 siguen, en cualquier caso, su propio curso, sin relación directa con esa sentencia.
5. ¿Qué pasó con el dinero de los proyectos que llevaban años retrasados?
Crowpire declara 72 millones de euros devueltos sobre 150 millones canalizados en total, pero no ha publicado qué parte de esa cifra corresponde a los proyectos morosos documentados desde 2019-2020; ese desglose sigue sin ser público.
6. ¿Es seguro invertir en Crowpire ahora que ya no es Housers?
El registro CNMV y el modelo de garantía hipotecaria se mantienen igual que antes del cambio de marca, así que el riesgo de concentración en un único activo por proyecto tampoco ha desaparecido; el cambio de nombre no sustituye la comprobación caso por caso.
7. ¿En qué se diferencia Housers de Urbanitae o Wecity?
Las tres comparten la supervisión de la CNMV. Solo Housers arrastra dos sanciones documentadas por el regulador.
8. ¿Hay alguna alternativa fuera del sector inmobiliario español?
Sí, Maclear. Presta directamente a pequeñas empresas europeas desde 50 euros por operación, con colateral específico en cada préstamo y devoluciones que suelen llegar en cuestión de semanas. La supervisión corre a cargo de PolyReg SRO en Suiza para las obligaciones antiblanqueo, un régimen distinto al que la CNMV aplica a una plataforma española.
